LA DAMA DE LA CARCAJADA

Sí la señora nocturna,
La dama de la carcajada
me regala una sonrisa
entre blanca nacarada,
Yo la besaría tan deprisa,
Tan al tiempo de tocarla
con mi beso mas profundo,
el que grita mi poco mundo.
Y después, la miro a los ojos,
O en esos huecos que tiene
Los que espantan a la gente,
Y me le meto en los sesos
A retumbarle los tímpanos por dentro,
Hasta que diga; ¡Para cabrón, para!,
Y luego, mira; por mi mamacita santa
¡Le doy una bofetada.
Puta, hija de la mil puta!,
¡Ven, jódeme, erízame la piel desde los dentros,
Lámeme las heridas con tu lengua dulce,
Bésame hasta que me sangren las encías!.

¿Vienes por mi alma?, nomás te puedes llevar mi cuerpo,
la mitad de mi desdicha, la mitad de mi intelecto,
pero de mi alma nada!, ya esta lejos;
infinitamente fuera de tu caricia, todavía mas lejos!,
y mira como me rió, mira como me cago en ti; me libero!,
Puta, hija de la mil puta!,
Mi alma la tiene una muerta, una que se me fue sin un beso,
¿Adonde?, lejos; al firmamento, al mar, a la montaña,
al espacio sideral, lejos a la luz, al tiempo y mas lejos.
¿Por que?, por que en mi menester la amaba,
la amaba tanto la amaba,
que hasta le di mi ultimo aliento de vida,
¿Y hoy tu vienes por mi?, ¿por mis migajas, por mis sobras, por mis harapos? Ha y me llegas sonriendo, mira que me cago en ti y tu dios, ¡mira como me cagoteo!, aquí, esto;
no me llevas por que quieres,
Me entrego,
No me llevas por que puedes,
Me ofrezco.
Puta, hija de la mil puta.

GOZO Y RECELO

¿Y qué que me de risa,?
¿Y qué si me vence el miedo?,
¿Y qué si la solapa de mi refugio se avienta ligera al mar?.

¿Y qué si no he comido?,
¿Y qué si vicios tengo?,
¿Y qué si muero lento o rápido,? como en la horca criminal.

¿Y sabe qué? sentido amigo,
Risa, risa fúnebre, ¡obscura comicidad de un sentir!.

¿Y sabes qué? Panteón erguido,
no me importa mi destino,
no me quiebra ser mortal.

¿Y saben qué? Todos ustedes,
todos los traunses, todos lo vivaces,
los allegros, los andantes,
los que cabalgan ciegos, sordos, ¡Embusteros!,
¿Y saben qué? Ustedes fríos,
me rió de mi risa,
me aterro de mi miedo,
me vuelvo loco y sereno,
por que puedo hacerlo y seguir, y seguir
sin nunca parar.

Y escúchese nunca y escúchese luego,
Y vuélvase veneno mi gozo y mi recelo,
Oximoron melódico en mi duelo
Que nunca se podrá escuchar.

Y vuélvase rito; mas que rito, oración, canto.
Vuélvase frase, discurso o vil lamento,
El numero mágico tercero, el de un doble o del único sueño despierto que mata y que puedo curar.

Vuélvase hiel, o lubrica esperma fecunda,
O cálido numen robado,
O efímero elixir catado,
O angustia jamás aliviada;
Mi gozo y mi recelo.

Mi recelo y mi gozo;
¡Gozo de miedo,
Recelo de risa!.

SI TU NO ME PLATICAS

Si tú no me platicas, yo no entiendo nada,
si no me platicas entre tanto las cosas,
yo no supongo nada, mas que tu silencio que agoniza
mientras mi inspiración se acaba…
Y yo en el fondo sufro,
sufro por la propuesta celosa en tu callada voz;
¿No será que en tu desnudez entiendes de miradas
(Absolutas reliquias de alma),
cuando yo busco palabras?
Y consuelo mis emociones que poco a poco en el mundo
se vuelven como fracciones de tus pensantes miradas; Miradas…
miradas… ¡Yo necesito palabras!, pero tu no me platicas,
tu nunca me dices nada.

Tu silencio que en el aire desprende el grito sordo
entre paredes desiertas,
muertas sirenas ocultas que desnutren la fragancia del incienso,
tan dormido en esta cama,
en esta cama que viste tu ausencia.
¡Háblame! ; Susúrrame caricias, canta a mi oído
lo que escuchas cuando tu aliento se calma poco a poco…
¡Pero calla! ; Calla a la vez que me besas,
y entre beso y beso in-fraganti que responde a cualquier causa
convertida en tan solo un instante,
¡Pero habla! Enciende con tu armónica voz de marea distante,
la plegaria que resume cada roce en cada vela dormida entre la noche,
Habla por un momento de penumbra panteonera,
Habla junto al canto, a la prosa, a la rima,
Habla como quieras, pero habla en serenata
sin derroche miradas, sin desdén entre miradas,
sin silencio entre miradas,
¡Por lo que más quiera el firmamento!
…solo habla.

(silencio)

Luciérnagas encendidas en esas velas que murmuran dormidas;
Luciérnagas encendidas y esa luna…
Esa luna que rumora y se desvela, y tú,
envuelta en el paño de sal tras la cortina,
ignorando la eternidad del sueño,
la filosofía que admira entre maneras:
tus manos, la fiereza de tus labios, ¡El numen de tus piernas!
escondidas bajo el manto bendito que sé trasluce,
y sé trasluce en la sombra de esas velas;
Luciérnagas encendidas,
encendidas por estrellas.

No duermas ahora por favor, sé algo más esta noche
(empañada ya tras mis pupilas) que una flor que se serena
por el rocío de quimeras.

¡No duermas más! Dime entre despierta si quieres,
esas cosas bellas que siempre dicen las mujeres…

Háblame de las nubes, de los ríos, de las gaviotas;
De esas cosas sutiles ó de esas cosas toscas, no importa sí me
dices de placeres, de victorias, de derrotas, ¡Solo Habla!,
solo… solo limosno tu palabra, que convierte a mi oído
que escucha, toda hiedra en una rosa, toda hiel en fino numen,
toda nada en toda cosa… ¡Habla!.

Me hiere en el pecho, tu silencio de vaivenes por tu aliento distante,
sueños traicioneros de un instante que convierten de momento,
la eterna agonía de un infante…
un infante acurrucado, tan débil, tan solo
y tan solo lloro en esta habitación remota… desierta… ¡Cómo lloro!…
En el tan silencioso silencio de mis ojos, lloro,
implorando que mañana, cuando aceche la oscuridad y la penumbra de la noche, otra vez,
y otra vez volvamos a apagar la luz en la desolación que acompaña tu figura tan esbelta, tan perfecta.

Lloro por que al amar tu desnudez envuelta en paño de sal bajo
la tez de tu blancura, y en la madurez de la noche volver a jugar al amar,
por el sudor y el placer que resbala en tu cintura;
lloro por el que mañana al resumir la aventura que termina en suspirar,
y en esa mirada secreta que cruzamos,
como se cruza una puerta tras una larga despedida,
como un largo adiós disfrazado por el antifaz de una ultima caricia,
y la caricia cruza un umbral.

Lloro por que esta vez sea una palabra la que convierta una
lagrima triste, en una sonrisa que me desviste aun más,
y que sean tus labios en mi oído, en estas paredes desiertas,
melodía suave ó melodía jovial,
caudal de un río que corre entre el espacio de mi alma, despacio, con calma;
Que sea el antifaz de un abrazo el que se extiende con tu voz en mi regazo,
un ramo de flores como un manto que se tiende en esta cama.

Sí tú no me platicas, yo no entiendo nada,
si no me explicas entre tanto las cosas,
yo no supongo nada, mas que tu silencio que agoniza
mientras mi inspiración se acaba.